"Cáncer y logoterapia"


“El acompañamiento del paciente oncológico desde la dimensión espiritual que ofrece la logoterapia”

Trabajo de tesis para la especialidad en logoterapia

El objetivo general consistió en sustentar por escrito si la logoterapia puede facilitar herramientas de acompañamiento desde la dimensión espiritual al paciente oncológico.

La metodología que se utilizó fue de tipo cualitativa mediante el uso del método documental a través de textos de medicina oncológica y de logoterapia.

El tema aquí expuesto lo elegí porque al trabajar con enfermos de cáncer pude observar lo limitada que me encontraba para poder atender sus dolencias ya que éstas no solo concernían al plano físico. Notaba mucho miedo en ellos porque solo vislumbraban una vida llena de dolor y muerte próxima. El paciente busca en nosotros los médicos, respuestas ante estos cuestionamientos existenciales, que son siempre los mismos: el sufrimiento, la muerte, la esperanza, la vida (qué tan grave es?, cuánto tiempo me queda de vida?, hay alguna esperanza?). Las únicas respuestas que podemos otorgar son emitidas en base al único conocimiento que tenemos, el comportamiento y el curso de la enfermedad. De este conocimiento, hay otra cara de la moneda que desconocemos totalmente: la persona y su existencia.

Deseo con este trabajo, aportar a la oncología y así mismo a la persona que “sufre” el cáncer, recursos ó herramientas más humanas y satisfactorias desde el conocimiento y la apelación a la dimensión espiritual que solo la logoterapia puede aportar.

Casciato & Lowitz (1990) introducen a la epidemiología y etiología del cáncer con la siguiente frase “De todas las catástrofes naturales que pueden llegar a sucedernos, la mas desastrosa de todas es nuestro propio comportamiento. Sólo será posible vencer el cáncer cuando aprendamos a controlarnos a nosotros mismos”. Refieren que el 85% de todas las neoplasias están relacionadas con: el hábito de fumar en un 35% y factores dietéticos en un 50%. Un 5% a la exposición a agentes carcinógenos, mientras que el 10% es de causa desconocida que pueden deberse a virus, factores genéticos y mutaciones espontáneas.

El cáncer es definido a partir de los cambios que se presentan a nivel celular como toda formación “maligna” caracterizada por Clonación, Automatismo, Anaplasia y Metástasis (Harrison 1991). La oncológia es la rama de la medicina que se encarga de estudiar y tratar tumores “malignos”. De esta manera, para referirse a la persona que padece cáncer es llamado paciente oncológico ó canceroso.

Para poder aportar herramientas de acompañamiento desde la dimensión espiritual que ofrece la logoterapia, fue necesario revisar el apartado de Aspectos psicosociales en oncología descritos por Casciato y Lowitz (1990) y así poder contribuir a partir de las observaciones y limitaciones de la misma.

Dichos autores refieren en este apartado que los pacientes “sufren” por las múltiples pérdidas, reacciones o trastornos emocionales con diversa sintomatología. Para disminuir este malestar psicológico, el tratamiento expuesto consiste en el uso de psicofármacos, psiquiatría y el apoyo en tanatología.

Es importante considerar en la etiología del cáncer dentro del 10% de causas desconocidas referidas por Casciato y Lowitz, la personalidad del enfermo de cáncer como en el trabajo de investigación expuesto por Grossarth & Maticek (2003), tema que amerita otro trabajo de investigación. Por su parte Glöecker, (2000) refiere que esta personalidad del paciente con cáncer está caracterizada por el mutismo que se traduce en negar o evadir su enfermedad aunada a una sensación de desesperanza siendo esta última una emoción que no solo la manifiestan durante la enfermedad sino que ha sido una constante en sus vidas mucho antes de enfermar.

La dimensión espiritual

En la concepción de hombre encontramos en la ontoantropología frankleana, una imagen, onto-antropológica, íntegra del hombre, refiriendo que la unidad de lo somático y lo psíquico incluyen un tercer elemento que es el espiritual, de manera que el hombre tiene cuerpo y alma pero es espíritu.

Frankl así mismo expone que preguntarse que es el hombre equivale a preguntar por el sentido del ser humano siendo que lo más profundo del hombre no es el deseo de poder ni el deseo de placer, sino el deseo de encontrar sentido.

Para esto podemos encontrar en La axiología de Frankl tres caminos que nos llevan a dar sentido a la vida:

a) cumpliendo un deber o creando un trabajo; (valores de creación=Dar)

b) experimentado algo o encontrando a alguien: el amor (valores de experiencia=Recibir)

c) enfrentándonos a un destino que no podemos cambiar. Llamados a dar lo mejor de nosotros mismos, situación que invita a elevarnos y nos hace crecer, es decir, madurar. La transformación de la persona. (valores de actitud=Sufrir)

Para ejercer los valores de actitud ante el sufrimiento y la muerte, Frankl propone que de los aspectos trágicos de la vida, se puede “extraer un sentido”, transformándolo así en algo positivo: el sufrimiento en servicio, la culpa en cambio y la muerte en acicate para la acción responsable. Ante esta capacidad del hombre de poder transformar la tragedia en un “para qué”, es decir en fuente de sentido, Frankl (2003) concibe al hombre como un homo Patiens, ya que a la imagen psico-biológica del hombre opone una imagen noológica (origen de dicha capacidad), es decir al homo sapiens contrapone el homo patiens (hombre doliente). Al imperativo sapere aude salimos al paso con el pati aude: osa sufrir. “El hombre, necesita estar en relación pática con el mundo” (pasión, sufrimiento, sentimiento) comparándolo con situaciones opuestas como lo es la melancolía anestésica.

Resultados de la investigación

Partiendo de las observaciones, desde las limitantes, abordaje y tratamientos utilizados por la ciencia médica (oncología) para el enfermo de cáncer, es como obtuvimos las aportaciones en herramientas de acompañamiento desde la dimensión espiritual de la logoterapia.

Iniciamos con la importancia que marcan las conceptualizaciones ya que a partir de cómo se conciben las cosas o los individuos, es como se tratan y como se actúan.

Así que el hombre, para la ciencia médica es concebido como un animal racional, individuo del género humano homosapiens, especialmente el adulto.

Por más que busqué, me encontré sorpresivamente que en medicina no hay mayor definición de lo que es el hombre. Por lo que de inicio esto fue una GRAN LIMITANTE!.

Podemos complementar, esta pobre conceptualización, desde la logoterapia, en donde se concibe al hombre como el único ser vivo que tiene conciencia de su propia existencia. Ser que busca dar un sentido, un significado, un propósito a su vida y a lo que le toca vivir. Además, añade a la unidad de lo somático y lo psíquico un tercer elemento, que es el espiritual. La facticidad psicofísica, es lo que el hombre “tiene”, de frente a lo que el hombre “es”. A la imagen biológica del hombre opone una imagen noológica; es decir al homo sapiens contrapone al homo patiens (hombre doliente).

Continuando con las conceptualizaciones, para la ciencia médica el “paciente oncológico ó simplemente canceroso, dista mucho de poderse estudiar en cuanto a sus capacidades humanas, ya que a partir de su conceptualización se le limita a las condicionantes de la enfermedad (inmanencia) y por tanto la totalidad del ser humano es reducida, determinada y minimizada a una enfermedad, por demás “maligna”. A lo que Frankl llama Nihilismo, afirmando que el nihilismo jamás podrá ser un humanismo. La tendencia actual de la medicina.

En contraste, tenemos que la logoterapia concibe al hombre enfermo como la oportunidad para apelar al homo patiens a través del sufrimiento, condición inherente a la existencia humana, en este caso ocasionado por la enfermedad y los tratamientos tóxicos y mutilantes (condicionalidad). Mismo que puede humanizar a la persona al ejercitar sus propias capacidades. Sabiendo que se está condicionado pero la condicionalidad no le constituye (trascendencia), es decir el cáncer y sus condiciones no lo determinan y mucho menos lo definen.

Frankl afirma: La formulación ética dirá: el hombre no es necesariamente incondicionado, pero debe serlo. De allí el autor hace una diferencia entre hombre y ser humano, dicha diferencia radica en la incondicionalidad frente a la condicionalidad”.

sufrimiento y capacidad

En medicina, Casciato & Lowitz, hacen referencia a que a pesar de la tensión generada por los cambios de la enfermedad, sus terapias tóxicas y mutilantes, la mayoría de los pacientes encuentra cómo sobrellevarlos.

De esta manera observamos 2 fenómenos vividos por la persona enferma de cáncer, el primero es el sufrimiento por las afectaciones de la enfermedad y sus tratamientos y el segundo es la capacidad que tienen las personas de saber sobrellevarlos. Este último es observado por oncología pero no estudiado.

En cambio, el sufrimiento y la capacidad, son 2 fenómenos estudiados y profundizados por la logoterapia cuyo enfoque nos permitirá comprender las herramientas propuestas para el acompañamiento de la persona con cáncer. Como veremos a continuación.

La sintomatología

En oncología son observadas las afectaciones psicológicas del paciente, sufridas por las múltiples pérdidas, tales como: hostilidad, ira, ansiedad, sentimiento de culpa, arrogación, docilidad, depresión, dependencia y psicosis. Desesperación y culpa.

el tratamiento oncológico propuesto por Casciato y Lowitz, es el poder mantener con el paciente una relación cordial de escucha e informativa. Pedir consulta psiquiátrica cuando sea muy difícil el manejo del paciente, como excesiva ansiedad, depresión o psicosis. Uso de psicofármacos para la ansiedad, insomnio, depresión y síndromes cerebrales orgánicos crónicos.

La atención médica de esta manera solo puede atender el síntoma a nivel fisiológico (consecuencia) limitándose al tiempo que dura el medicamento (psicofármaco) pudiendo causar dependencia y resistencia a los mismos.

La logoterapia puede ofrecer para esto el trabajo con los valores existenciales de la axiología de Frankl , en donde convendría valorar de inicio el significado que representa para el paciente la pérdida del trabajo o su ocupación a consecuencia de la enfermedad. Pareja sostiene que ante la neurosis de desocupación forzosa, en este caso por el cáncer, la persona que ha creado una falsa identificación (profesión-ocupación-misión) siente con gran dolor que es un ser sin sentido e inútil en el mundo. Tiende a la depresión y a una autoevaluación destructiva. Por lo que valdría la pena valorar la sintomatología anteriormente descrita y su relación con la pérdida del trabajo. Y sí este fuera el caso, se puede acompañar al paciente para la búsqueda de otras alternativas de creación, en donde, desde su circunstancia pueda aportar algo, para sentirse de alguna manera útil teniendo algo que ofrecer a los demás, es decir, la valoración del sentido del trabajo y los valores de creación.

La Actitud

Casciato y Lowitz refieren que para minimizar el malestar psicológico se valen del modelo de intervención crítico apoyado en la tanatología, apoyando a las defensas del paciente tales como:

El apoyo de la actitud mediante el uso de técnicas de relajación, imágenes mentales, métodos de la medicina holística que no interfieran con los métodos probados. Siendo lo único que describen respecto al apoyo de la actitud.

Sin embargo para la logoterapia, la actitud es una de las herramientas más poderosas frente a lo trágico de la existencia. Pero para poder apelar a la actitud como fuerte recurso en el acompañamiento del paciente oncológico, se merece tener un conocimiento amplio al respecto. Para la logoterapia, la actitud, es uno de los valores existenciales, que se encarna a partir de la capacidad del hombre de encontrar un sentido a su sufrimiento, logrando transformar una tragedia personal en un triunfo, siendo por tanto la facultad más humana del hombre (homo patiens).

Para poder apoyar la actitud, es necesario comprender el tema del sentido del sufrimiento, pudiendo obtenerse este conocimiento mediante la creación de grupos de apoyo y acompañamiento. Así el trabajo con los valores de actitud serán recursos poderoso para el paciente frente al cáncer.

La esperanza

Casciato y Lowitz exponen que los pacientes esperanzados pasan más tiempo pensando en “vivir”, aunque no sea por mucho tiempo, que en morir. Refiriéndose más que nada, en la espera de estar bien, no padecer dolor y no aislarse del contacto con otras personas ni con su médico. Aún cuando ya no respondan a los tratamientos ellos sugieren que el médico puede apoyar estas esperanzas. Aunque la postura de algunos tanatólogos, sea no crear falsas esperanzas, porque según ellos el paciente no podrá poner en orden sus asuntos argumentando que los médicos que apoyan estas esperanzas están negando su propio sentido de la mortalidad.

La logoterapia ofrece una idea más concreta de lo que significa la esperanza. Guberman la define como “la disposición interna respecto del futuro al cual se ve como campo para la realización de valores. Es la fuerza que nos capacita para alcanzar rendimientos que de no ser por ella, nunca alcanzaríamos”.

El rendimiento no tiene que ver con la ambición que supone el resultado esperado, es dar lo mejor de uno mismo, en relación con la propia persona y con su situación. Frankl cita a Goethe “hay que apuntar siempre a la diana del blanco de tiro, aunque no siempre se acierte”.

En este sentido, la Esperanza es una de las herramientas más importantes en el acompañamiento del paciente oncológico, poderosa para poder ejercer los valores de actitud ya que sin ella estos últimos resultarían imposibles de realizarse. El poder, de que el paciente pueda dar lo mejor de sí hasta el fin, hace que él pueda adueñarse de la circunstancia y pueda determinarla y de esta manera evitar que suceda al revés. Es decir, incondicionado ante la condicionalidad a apartir de poner en marcha uno de sus valores (esperanza) respondiendole así a la circunstancia que le toca vivir, la enfermedad.

La relación médico paciente y el tratamiento

En medicina, cuando se han agotado las opciones de tratamiento, habrá que informar al paciente de que el tratamiento será solo paliativo, para disminuir el dolor, o placebo para disminuir la ansiedad.

Refieren que en la relación médico paciente cuando el médico ya no tiene nada que decir, se sugiere la presencia e interés, para que el paciente hable libremente sabiéndolo escuchar y que en pacientes que saben que van a morir los sedantes parenterales y narcóticos pueden aliviar un poco la ansiedad, pero que el estar allí y tomarle de la mano palia probablemente la aflicción psicológica ante la muerte.

Para la logoterapia, la relación Yo-Tu propuesta en la axiología de Frankl se incluye en los valores de Experiencia. Para Frankl, la “experiencia cimera” es el amor. Este es el evento más significativo desde el punto de vista existencial y se entiende desde la perspectiva interpersonal, intrapersonal y mística.

Menciona que al anticipar que el amor constituye el sentido del ser, hay que añadir que el amor es siempre amor a un tú. Sólo se puedo amar los valores “en” alguien, en una persona, esta persona no tiene porqué ser persona humana: una superpersona; Dios, por ejemplo. El poder conocer y considerar la relación del paciente con un tú podrá ser un recurso importante para poder acompañarlo a que encuentre un sentido a través de sus relaciones valiosas.

En cuanto a la relación médico-paciente irónicamente encontramos que la frase más trillada en la enseñanza de la medicina es:

“no te involucres con el paciente” porque si no, vas a sufrir.

Determinándose así la manera de relacionarse el médico con el paciente. A lo que se debe gran parte de la deshumanización de la medicina.

Sin embargo para la logoterapia, el amor en la relación médico paciente, es otra herramienta de acompañamiento poderosa ya que si el médico pone en marcha este valor existencial, puede lograr que se genere un vínculo, la magia del nosotros, que oscilará entre el dar y el recibir, de una existencia a otra, es decir, el poder sanador del amor. Esto no solo apoya al paciente también genera enriquecimiento y sentido en el médico (mortal), mismo que puede ser recurso clave para atender la problemática que manifiestan algunos médicos dedicados al cuidado de estos pacientes, como mencionaré más adelante en las propuestas que ameritan investigarse como parte de las conclusiones de este trabajo..

Dolor, ansiedad y muerte inminente

En cuanto al dolor y la ansiedad en los pacientes que están asustados por saber que van a morir, el abordaje médico propone, el uso de medicamentos narcóticos o sedantes parenterales.

El sin sentido del sufrimiento y la muerte, generan mayor ansiedad y exacerba el dolor, para esto podemos utilizar como herramientas de acompañamiento los siguientes valores de actitud como son: el “optimismo trágico”, es decir que el paciente pueda sacar el mejor partido a partir de la tragedia, para luego ponerlo al servicio del otro es decir, dejar en él o los otros una enseñanza de vida, a lo que Frankl (2003) llama reciclaje existencial.

Y el “antagonismo psiconoético” facultativo o noopsíquico, en donde el hombre se puede distanciar de las circunstancias psicofísicas (causas de sufrimiento). Esta capacidad es lo que constituye lo humano del hombre ya que lo hace enfrentarse y tomar una postura digna ante la realidad psicofísica. De esta manera se apela a la facultad del espíritu del hombre doliente, es decir, al poder desafiante del espíritu.

“La logoterapia a este poder recurre y a este poder se remite” Frankl (2003).

El sentido del sufrimiento (el conocimiento como herramienta, mediante Grupos de apoyo y acompañamiento).

Frankl menciona que “el sufrimiento que se hace intolerante es el de una vida sin sentido, es decir cuando no se encuentra respuesta a la pregunta que le formula la vida, siendo una tarea personal descubrir el sentido de mi sufrimiento, el cuál es único e irrepetible”.

El sufrimiento inevitable es necesario vivirlo con sentido entendido como una tarea para algo, la responsabilidad de lo que voy a hacer con esta circunstancia de dolor y enfermedad (esto es obrar, crecer y madurar).

Frankl, refiere que el madurar del ser humano significa alcanzar la libertad interior pese a la dependencia del exterior. (Autoconfiguración).

De esta manera el sufrimiento que es necesario es decir aquél que es inevitable, tal vez no desaparezca pero se transforma dándole un sentido, un para qué vivirlo y la persona encuentra para esto nuevas maneras de sufrirlo. Como Frankl cita a Nietzche “quien encuentra un para que vivir, puede soportar cualquier cómo” .

Dolor, ansiedad y muerte inminente

Para la ciencia médica, muerte significa extinción y término de la vida. Encontramos un concepto muy reducido de la misma ante el “significado humano” .

Los síntomas observados son ansiedad y angustia que experimenta la persona que sabe que está próxima a morir. Para aminorar tales síntomas se recurre a la administración de ansiolíticos y narcóticos potentes.

Ampliando el concepto sobre el significado humano de muerte, para la logoterapia, la muerte significa cosecha, siendo un estímulo para la acción responsable”.

Finitud, temporalidad e irreversibilidad para Frankl son el marcapasos del sentido de la vida a través de los sentidos del momento señalando que cada momento es único e irrepetible. Con esto proponemos para poder acompañar significativamente este proceso y aminorar los síntomas, el recurrir a “el sentido del momento” como una oportunidad para la persona próxima a morir, para que éste pueda develar y significar su único e irrepetible sentido de vida.

Acevedo concluye, que lo más importante para los enfermos es “sentir que lo que ellos aportan puede ser importante, puede ser significativo para otro”. Estos pacientes vivencian una sensación de “servicio en un momento en el que sentían que ya no podían servir a nadie” aquí en la tierra.

Así el sentido del momento se transforma en un valor de actitud pudiendo recurrir a un valor de creación y/o experiencia que apuntan a la tra-ascedencia.

Conclusiones

El trabajo que consistió en las herramientas de acompañamiento para el paciente oncológico desde la dimensión espiritual que ofrece la logoterapia. Resultó ser basto y contundente para poder satisfacer cada una de las necesidades expuestas por los oncólogos Casciato y Lowitz en su apartado titulado los aspectos psicosociales del paciente oncológico.

Con lo aquí expuesto encontramos fenómenos existenciales observados, ignorados (nihilismo desde las conceptualizaciones) y no atendidos por las limitaciones de la ciencia médica: el sufrimiento, la muerte y la capacidad humana. Conocimientos y recursos que satisfactoriamente la logoterapia puede aportar con toda precisión a toda profesión que se dedique al cuidado, educación y salud de todo ser humano.

Aún en estas situaciones aparentemente injustas, desesperanzadoras y sin sentido tanto para el paciente como para el médico. La logoterapia nos ofrece recursos o herramientas para poder acompañar al hombre doliente, tales como:

El poder de los valores existenciales: creación, experiencia (amor) y “actitud”. Así como la esperanza y el conocimiento del sentido que tiene el sufrimiento y la muerte en la existencia humana.

Frankl, asegura que la exigencia de apreciar en lo justo dentro de la medicina el elemento espiritual del hombre solo puede cumplirla una terapia que arranque desde lo espiritual (logos) que él llama logoterapia, y que es orientada hacia lo espiritual y que define como análisis existencial (valores).

Resultaría imposible poder comprender y apelar al potencial humano frente a la tragedia, si se desconoce en él mismo, su APASIONANTE dimensión espiritual.

Eso que lo hace diferente al animal y que le impulsa (voluntad de sentido) a “ser” algo más de lo que ya es.

Eso que lo hace estar en la búsqueda permanente de configurarse así mismo porque se sabe un ser no terminado (ser devenido).

Eso que le impulsa a buscar y hallar un sentido a su vida y a la existencia.

Eso que le da la fuerza necesaria para tener una postura digna ante la vida (antagonismo psiconoético-actitud) aún de frente a la tragedia (condicionantes).

Eso que le permite encontrar un sentido a su sufrimiento y a su muerte (in-condicionado) ofreciéndolo para el servicio de alguien más (para el mundo-trascendencia).

Eso que le da la facultad de buscar y encontrar una manera creativa y libre de responder (responsabilidad) a lo que la vida nos depara (nos cuestiona).

Todo eso que enaltece y que tra-asciende al ser humano, sea cual sea la circunstancia. Eso es el espíritu.

Eso que convierte al homo-sapiens en homo-patiens, es decir al hombre en humano.

Con lo anterior y mi experiencia personal concluyo a apostar siempre a la esperanza. Aún encontrándose en la antesala de la muerte, ya que mientras esta no llegue, la vida sigue siendo vida y como tal apela a una respuesta, a un valor por ser realizado, que en este caso es aportar algo importante con eso que se está viviendo.

Dejar algo a través de lo que se está padeciendo al servicio de alguien. Encontrando así un sentido aún cuando está llegando la muerte. Tal como el legado que nos dejó en sus escritos, mi paciente y amado amigo Don Antonio y a quién debo el “honor” de este trabajo.

Frankl afirma,“no se trata de liberar a una persona de su enfermedad sino de conducirla a su verdad….no creemos que la misión de la psicoterapia (médico) sea capacitar al hombre para trabajar y para gozar: debe capacitarle también, en cierto modo, para sufrir”.

A través de esta investigación me encontré con temas que ameritan investigarse en el área médica con los recursos de la logoterapia. Propuestas imperantes, tales como:

  • “Los problemas emocionales que puede presentar el médico que se dedica al cuidado de estos pacientes”. Descritos por Casciato y Lowitz, presentes en el contenido de mi trabajo.

Necesidad urgente, observada por la medicina y no atendida. Situación que puede convertir a quienes nos dedicamos a esta noble y rica profesión en frustrada, llena de dolor, vacía y sin sentido que responde a la problemática actual del médico: adicción, depresión y agresión.

  • El tema del dolor y el sentido del sufrimiento desde la logoterapia para los médicos dedicados a medicina del dolor y cuidados paliativos, ofrecería mayores recursos para apoyar a sus homo-patiens, ya que actualmente éstos solo se apoyan en la tanatología.

Otras propuestas de investigación:

  • El sentido del amor en la relación entre un Yo-Tú a través de la historia del paciente podría adentrarnos a una mejor comprensión del modo en que el paciente maneja su sufrimiento y la actitud que asume frente a la enfermedad.

  • Otro tema observado y de gran interés sería la vivencia de la culpa en la historia de vida de la persona con cáncer y posiblemente su relación con el tema anterior.

Xochitl Liliana Meneses Sánchez

Médico cirujano, inmunología oncológica y logoterapeuta.

Bibliografia

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Portales en la red

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https://es.wikipedia.org/wiki/Pathos (2014.02.21)

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http://www.logoterapiaperu.org/logoterapia.html (2014.02.20)

“El acompañamiento del paciente oncológico desde la dimensión espiritual que ofrece la logoterapia”

El objetivo general consistió en sustentar por escrito si la logoterapia puede facilitar herramientas de acompañamiento desde la dimensión espiritual al paciente oncológico.

La metodología que se utilizó fue de tipo cualitativa mediante el uso del método documental a través de textos de medicina oncológica y de logoterapia.

El tema aquí expuesto lo elegí porque al trabajar con enfermos de cáncer pude observar lo limitada que me encontraba para poder atender sus dolencias ya que éstas no solo concernían al plano físico. Notaba mucho miedo en ellos porque solo vislumbraban una vida llena de dolor y muerte próxima. El paciente busca en nosotros los médicos, respuestas ante estos cuestionamientos existenciales, que son siempre los mismos: el sufrimiento, la muerte, la esperanza, la vida (qué tan grave es?, cuánto tiempo me queda de vida?, hay alguna esperanza?). Las únicas respuestas que podemos otorgar son emitidas en base al único conocimiento que tenemos, el comportamiento y el curso de la enfermedad. De este conocimiento, hay otra cara de la moneda que desconocemos totalmente: la persona y su existencia.

Deseo con este trabajo, aportar a la oncología y así mismo a la persona que “sufre” el cáncer, recursos ó herramientas más humanas y satisfactorias desde el conocimiento y la apelación a la dimensión espiritual que solo la logoterapia puede aportar.

Casciato & Lowitz (1990) introducen a la epidemiología y etiología del cáncer con la siguiente frase “De todas las catástrofes naturales que pueden llegar a sucedernos, la mas desastrosa de todas es nuestro propio comportamiento. Sólo será posible vencer el cáncer cuando aprendamos a controlarnos a nosotros mismos”. Refieren que el 85% de todas las neoplasias están relacionadas con: el hábito de fumar en un 35% y factores dietéticos en un 50%. Un 5% a la exposición a agentes carcinógenos, mientras que el 10% es de causa desconocida que pueden deberse a virus, factores genéticos y mutaciones espontáneas.

El cáncer es definido a partir de los cambios que se presentan a nivel celular como toda formación “maligna” caracterizada por Clonación, Automatismo, Anaplasia y Metástasis (Harrison 1991). La oncológia es la rama de la medicina que se encarga de estudiar y tratar tumores “malignos”. De esta manera, para referirse a la persona que padece cáncer es llamado paciente oncológico ó canceroso.

Para poder aportar herramientas de acompañamiento desde la dimensión espiritual que ofrece la logoterapia, fue necesario revisar el apartado de Aspectos psicosociales en oncología descritos por Casciato y Lowitz (1990) y así poder contribuir a partir de las observaciones y limitaciones de la misma.

Dichos autores refieren en este apartado que los pacientes “sufren” por las múltiples pérdidas, reacciones o trastornos emocionales con diversa sintomatología. Para disminuir este malestar psicológico, el tratamiento expuesto consiste en el uso de psicofármacos, psiquiatría y el apoyo en tanatología.

Es importante considerar en la etiología del cáncer dentro del 10% de causas desconocidas referidas por Casciato y Lowitz, la personalidad del enfermo de cáncer como en el trabajo de investigación expuesto por Grossarth & Maticek (2003), tema que amerita otro trabajo de investigación. Por su parte Glöecker, (2000) refiere que esta personalidad del paciente con cáncer está caracterizada por el mutismo que se traduce en negar o evadir su enfermedad aunada a una sensación de desesperanza siendo esta última una emoción que no solo la manifiestan durante la enfermedad sino que ha sido una constante en sus vidas mucho antes de enfermar.

La dimensión espiritual

En la concepción de hombre encontramos en la ontoantropología frankleana, una imagen, onto-antropológica, íntegra del hombre, refiriendo que la unidad de lo somático y lo psíquico incluyen un tercer elemento que es el espiritual, de manera que el hombre tiene cuerpo y alma pero es espíritu.

Frankl así mismo expone que preguntarse que es el hombre equivale a preguntar por el sentido del ser humano siendo que lo más profundo del hombre no es el deseo de poder ni el deseo de placer, sino el deseo de encontrar sentido.

Para esto podemos encontrar en La axiología de Frankl tres caminos que nos llevan a dar sentido a la vida:

a) cumpliendo un deber o creando un trabajo; (valores de creación=Dar)

b) experimentado algo o encontrando a alguien: el amor (valores de experiencia=Recibir)

c) enfrentándonos a un destino que no podemos cambiar. Llamados a dar lo mejor de nosotros mismos, situación que invita a elevarnos y nos hace crecer, es decir, madurar. La transformación de la persona. (valores de actitud=Sufrir)

Para ejercer los valores de actitud ante el sufrimiento y la muerte, Frankl propone que de los aspectos trágicos de la vida, se puede “extraer un sentido”, transformándolo así en algo positivo: el sufrimiento en servicio, la culpa en cambio y la muerte en acicate para la acción responsable. Ante esta capacidad del hombre de poder transformar la tragedia en un “para qué”, es decir en fuente de sentido, Frankl (2003) concibe al hombre como un homo Patiens, ya que a la imagen psico-biológica del hombre opone una imagen noológica (origen de dicha capacidad), es decir al homo sapiens contrapone el homo patiens (hombre doliente). Al imperativo sapere aude salimos al paso con el pati aude: osa sufrir. “El hombre, necesita estar en relación pática con el mundo” (pasión, sufrimiento, sentimiento) comparándolo con situaciones opuestas como lo es la melancolía anestésica.

Resultados de la investigación

Partiendo de las observaciones, desde las limitantes, abordaje y tratamientos utilizados por la ciencia médica (oncología) para el enfermo de cáncer, es como obtuvimos las aportaciones en herramientas de acompañamiento desde la dimensión espiritual de la logoterapia.

Iniciamos con la importancia que marcan las conceptualizaciones ya que a partir de cómo se conciben las cosas o los individuos, es como se tratan y como se actúan.

Así que el hombre, para la ciencia médica es concebido como un animal racional, individuo del género humano homosapiens, especialmente el adulto.

Por más que busqué, me encontré sorpresivamente que en medicina no hay mayor definición de lo que es el hombre. Por lo que de inicio esto fue una GRAN LIMITANTE!.

Podemos complementar, esta pobre conceptualización, desde la logoterapia, en donde se concibe al hombre como el único ser vivo que tiene conciencia de su propia existencia. Ser que busca dar un sentido, un significado, un propósito a su vida y a lo que le toca vivir. Además, añade a la unidad de lo somático y lo psíquico un tercer elemento, que es el espiritual. La facticidad psicofísica, es lo que el hombre “tiene”, de frente a lo que el hombre “es”. A la imagen biológica del hombre opone una imagen noológica; es decir al homo sapiens contrapone al homo patiens (hombre doliente).

Continuando con las conceptualizaciones, para la ciencia médica el “paciente oncológico ó simplemente canceroso, dista mucho de poderse estudiar en cuanto a sus capacidades humanas, ya que a partir de su conceptualización se le limita a las condicionantes de la enfermedad (inmanencia) y por tanto la totalidad del ser humano es reducida, determinada y minimizada a una enfermedad, por demás “maligna”. A lo que Frankl llama Nihilismo, afirmando que el nihilismo jamás podrá ser un humanismo. La tendencia actual de la medicina.

En contraste, tenemos que la logoterapia concibe al hombre enfermo como la oportunidad para apelar al homo patiens a través del sufrimiento, condición inherente a la existencia humana, en este caso ocasionado por la enfermedad y los tratamientos tóxicos y mutilantes (condicionalidad). Mismo que puede humanizar a la persona al ejercitar sus propias capacidades. Sabiendo que se está condicionado pero la condicionalidad no le constituye (trascendencia), es decir el cáncer y sus condiciones no lo determinan y mucho menos lo definen.

Frankl afirma: La formulación ética dirá: el hombre no es necesariamente incondicionado, pero debe serlo. De allí el autor hace una diferencia entre hombre y ser humano, dicha diferencia radica en la incondicionalidad frente a la condicionalidad”.

sufrimiento y capacidad

En medicina, Casciato & Lowitz, hacen referencia a que a pesar de la tensión generada por los cambios de la enfermedad, sus terapias tóxicas y mutilantes, la mayoría de los pacientes encuentra cómo sobrellevarlos.

De esta manera observamos 2 fenómenos vividos por la persona enferma de cáncer, el primero es el sufrimiento por las afectaciones de la enfermedad y sus tratamientos y el segundo es la capacidad que tienen las personas de saber sobrellevarlos. Este último es observado por oncología pero no estudiado.

En cambio, el sufrimiento y la capacidad, son 2 fenómenos estudiados y profundizados por la logoterapia cuyo enfoque nos permitirá comprender las herramientas propuestas para el acompañamiento de la persona con cáncer. Como veremos a continuación.

La sintomatología

En oncología son observadas las afectaciones psicológicas del paciente, sufridas por las múltiples pérdidas, tales como: hostilidad, ira, ansiedad, sentimiento de culpa, arrogación, docilidad, depresión, dependencia y psicosis. Desesperación y culpa.

el tratamiento oncológico propuesto por Casciato y Lowitz, es el poder mantener con el paciente una relación cordial de escucha e informativa. Pedir consulta psiquiátrica cuando sea muy difícil el manejo del paciente, como excesiva ansiedad, depresión o psicosis. Uso de psicofármacos para la ansiedad, insomnio, depresión y síndromes cerebrales orgánicos crónicos.

La atención médica de esta manera solo puede atender el síntoma a nivel fisiológico (consecuencia) limitándose al tiempo que dura el medicamento (psicofármaco) pudiendo causar dependencia y resistencia a los mismos.

La logoterapia puede ofrecer para esto el trabajo con los valores existenciales de la axiología de Frankl , en donde convendría valorar de inicio el significado que representa para el paciente la pérdida del trabajo o su ocupación a consecuencia de la enfermedad. Pareja sostiene que ante la neurosis de desocupación forzosa, en este caso por el cáncer, la persona que ha creado una falsa identificación (profesión-ocupación-misión) siente con gran dolor que es un ser sin sentido e inútil en el mundo. Tiende a la depresión y a una autoevaluación destructiva. Por lo que valdría la pena valorar la sintomatología anteriormente descrita y su relación con la pérdida del trabajo. Y sí este fuera el caso, se puede acompañar al paciente para la búsqueda de otras alternativas de creación, en donde, desde su circunstancia pueda aportar algo, para sentirse de alguna manera útil teniendo algo que ofrecer a los demás, es decir, la valoración del sentido del trabajo y los valores de creación.

La Actitud

Casciato y Lowitz refieren que para minimizar el malestar psicológico se valen del modelo de intervención crítico apoyado en la tanatología, apoyando a las defensas del paciente tales como:

El apoyo de la actitud mediante el uso de técnicas de relajación, imágenes mentales, métodos de la medicina holística que no interfieran con los métodos probados. Siendo lo único que describen respecto al apoyo de la actitud.

Sin embargo para la logoterapia, la actitud es una de las herramientas más poderosas frente a lo trágico de la existencia. Pero para poder apelar a la actitud como fuerte recurso en el acompañamiento del paciente oncológico, se merece tener un conocimiento amplio al respecto. Para la logoterapia, la actitud, es uno de los valores existenciales, que se encarna a partir de la capacidad del hombre de encontrar un sentido a su sufrimiento, logrando transformar una tragedia personal en un triunfo, siendo por tanto la facultad más humana del hombre (homo patiens).

Para poder apoyar la actitud, es necesario comprender el tema del sentido del sufrimiento, pudiendo obtenerse este conocimiento mediante la creación de grupos de apoyo y acompañamiento. Así el trabajo con los valores de actitud serán recursos poderoso para el paciente frente al cáncer.

La esperanza

Casciato y Lowitz exponen que los pacientes esperanzados pasan más tiempo pensando en “vivir”, aunque no sea por mucho tiempo, que en morir. Refiriéndose más que nada, en la espera de estar bien, no padecer dolor y no aislarse del contacto con otras personas ni con su médico. Aún cuando ya no respondan a los tratamientos ellos sugieren que el médico puede apoyar estas esperanzas. Aunque la postura de algunos tanatólogos, sea no crear falsas esperanzas, porque según ellos el paciente no podrá poner en orden sus asuntos argumentando que los médicos que apoyan estas esperanzas están negando su propio sentido de la mortalidad.

La logoterapia ofrece una idea más concreta de lo que significa la esperanza. Guberman la define como “la disposición interna respecto del futuro al cual se ve como campo para la realización de valores. Es la fuerza que nos capacita para alcanzar rendimientos que de no ser por ella, nunca alcanzaríamos”.

El rendimiento no tiene que ver con la ambición que supone el resultado esperado, es dar lo mejor de uno mismo, en relación con la propia persona y con su situación. Frankl cita a Goethe “hay que apuntar siempre a la diana del blanco de tiro, aunque no siempre se acierte”.

En este sentido, la Esperanza es una de las herramientas más importantes en el acompañamiento del paciente oncológico, poderosa para poder ejercer los valores de actitud ya que sin ella estos últimos resultarían imposibles de realizarse. El poder, de que el paciente pueda dar lo mejor de sí hasta el fin, hace que él pueda adueñarse de la circunstancia y pueda determinarla y de esta manera evitar que suceda al revés. Es decir, incondicionado ante la condicionalidad a apartir de poner en marcha uno de sus valores (esperanza) respondiendole así a la circunstancia que le toca vivir, la enfermedad.

La relación médico paciente y el tratamiento

En medicina, cuando se han agotado las opciones de tratamiento, habrá que informar al paciente de que el tratamiento será solo paliativo, para disminuir el dolor, o placebo para disminuir la ansiedad.

Refieren que en la relación médico paciente cuando el médico ya no tiene nada que decir, se sugiere la presencia e interés, para que el paciente hable libremente sabiéndolo escuchar y que en pacientes que saben que van a morir los sedantes parenterales y narcóticos pueden aliviar un poco la ansiedad, pero que el estar allí y tomarle de la mano palia probablemente la aflicción psicológica ante la muerte.

Para la logoterapia, la relación Yo-Tu propuesta en la axiología de Frankl se incluye en los valores de Experiencia. Para Frankl, la “experiencia cimera” es el amor. Este es el evento más significativo desde el punto de vista existencial y se entiende desde la perspectiva interpersonal, intrapersonal y mística.

Menciona que al anticipar que el amor constituye el sentido del ser, hay que añadir que el amor es siempre amor a un tú. Sólo se puedo amar los valores “en” alguien, en una persona, esta persona no tiene porqué ser persona humana: una superpersona; Dios, por ejemplo. El poder conocer y considerar la relación del paciente con un tú podrá ser un recurso importante para poder acompañarlo a que encuentre un sentido a través de sus relaciones valiosas.

En cuanto a la relación médico-paciente irónicamente encontramos que la frase más trillada en la enseñanza de la medicina es:

“no te involucres con el paciente” porque si no, vas a sufrir.

Determinándose así la manera de relacionarse el médico con el paciente. A lo que se debe gran parte de la deshumanización de la medicina.

Sin embargo para la logoterapia, el amor en la relación médico paciente, es otra herramienta de acompañamiento poderosa ya que si el médico pone en marcha este valor existencial, puede lograr que se genere un vínculo, la magia del nosotros, que oscilará entre el dar y el recibir, de una existencia a otra, es decir, el poder sanador del amor. Esto no solo apoya al paciente también genera enriquecimiento y sentido en el médico (mortal), mismo que puede ser recurso clave para atender la problemática que manifiestan algunos médicos dedicados al cuidado de estos pacientes, como mencionaré más adelante en las propuestas que ameritan investigarse como parte de las conclusiones de este trabajo..

Dolor, ansiedad y muerte inminente

En cuanto al dolor y la ansiedad en los pacientes que están asustados por saber que van a morir, el abordaje médico propone, el uso de medicamentos narcóticos o sedantes parenterales.

El sin sentido del sufrimiento y la muerte, generan mayor ansiedad y exacerba el dolor, para esto podemos utilizar como herramientas de acompañamiento los siguientes valores de actitud como son: el “optimismo trágico”, es decir que el paciente pueda sacar el mejor partido a partir de la tragedia, para luego ponerlo al servicio del otro es decir, dejar en él o los otros una enseñanza de vida, a lo que Frankl (2003) llama reciclaje existencial.

Y el “antagonismo psiconoético” facultativo o noopsíquico, en donde el hombre se puede distanciar de las circunstancias psicofísicas (causas de sufrimiento). Esta capacidad es lo que constituye lo humano del hombre ya que lo hace enfrentarse y tomar una postura digna ante la realidad psicofísica. De esta manera se apela a la facultad del espíritu del hombre doliente, es decir, al poder desafiante del espíritu.

“La logoterapia a este poder recurre y a este poder se remite” Frankl (2003).

El sentido del sufrimiento (el conocimiento como herramienta, mediante Grupos de apoyo y acompañamiento).

Frankl menciona que “el sufrimiento que se hace intolerante es el de una vida sin sentido, es decir cuando no se encuentra respuesta a la pregunta que le formula la vida, siendo una tarea personal descubrir el sentido de mi sufrimiento, el cuál es único e irrepetible”.

El sufrimiento inevitable es necesario vivirlo con sentido entendido como una tarea para algo, la responsabilidad de lo que voy a hacer con esta circunstancia de dolor y enfermedad (esto es obrar, crecer y madurar).

Frankl, refiere que el madurar del ser humano significa alcanzar la libertad interior pese a la dependencia del exterior. (Autoconfiguración).

De esta manera el sufrimiento que es necesario es decir aquél que es inevitable, tal vez no desaparezca pero se transforma dándole un sentido, un para qué vivirlo y la persona encuentra para esto nuevas maneras de sufrirlo. Como Frankl cita a Nietzche “quien encuentra un para que vivir, puede soportar cualquier cómo” .

Dolor, ansiedad y muerte inminente

Para la ciencia médica, muerte significa extinción y término de la vida. Encontramos un concepto muy reducido de la misma ante el “significado humano” .

Los síntomas observados son ansiedad y angustia que experimenta la persona que sabe que está próxima a morir. Para aminorar tales síntomas se recurre a la administración de ansiolíticos y narcóticos potentes.

Ampliando el concepto sobre el significado humano de muerte, para la logoterapia, la muerte significa cosecha, siendo un estímulo para la acción responsable”.

Finitud, temporalidad e irreversibilidad para Frankl son el marcapasos del sentido de la vida a través de los sentidos del momento señalando que cada momento es único e irrepetible. Con esto proponemos para poder acompañar significativamente este proceso y aminorar los síntomas, el recurrir a “el sentido del momento” como una oportunidad para la persona próxima a morir, para que éste pueda develar y significar su único e irrepetible sentido de vida.

Acevedo concluye, que lo más importante para los enfermos es “sentir que lo que ellos aportan puede ser importante, puede ser significativo para otro”. Estos pacientes vivencian una sensación de “servicio en un momento en el que sentían que ya no podían servir a nadie” aquí en la tierra.

Así el sentido del momento se transforma en un valor de actitud pudiendo recurrir a un valor de creación y/o experiencia que apuntan a la tra-ascedencia.

Conclusiones

El trabajo que consistió en las herramientas de acompañamiento para el paciente oncológico desde la dimensión espiritual que ofrece la logoterapia. Resultó ser basto y contundente para poder satisfacer cada una de las necesidades expuestas por los oncólogos Casciato y Lowitz en su apartado titulado los aspectos psicosociales del paciente oncológico.

Con lo aquí expuesto encontramos fenómenos existenciales observados, ignorados (nihilismo desde las conceptualizaciones) y no atendidos por las limitaciones de la ciencia médica: el sufrimiento, la muerte y la capacidad humana. Conocimientos y recursos que satisfactoriamente la logoterapia puede aportar con toda precisión a toda profesión que se dedique al cuidado, educación y salud de todo ser humano.

Aún en estas situaciones aparentemente injustas, desesperanzadoras y sin sentido tanto para el paciente como para el médico. La logoterapia nos ofrece recursos o herramientas para poder acompañar al hombre doliente, tales como:

El poder de los valores existenciales: creación, experiencia (amor) y “actitud”. Así como la esperanza y el conocimiento del sentido que tiene el sufrimiento y la muerte en la existencia humana.

Frankl, asegura que la exigencia de apreciar en lo justo dentro de la medicina el elemento espiritual del hombre solo puede cumplirla una terapia que arranque desde lo espiritual (logos) que él llama logoterapia, y que es orientada hacia lo espiritual y que define como análisis existencial (valores).

Resultaría imposible poder comprender y apelar al potencial humano frente a la tragedia, si se desconoce en él mismo, su APASIONANTE dimensión espiritual.

Eso que lo hace diferente al animal y que le impulsa (voluntad de sentido) a “ser” algo más de lo que ya es.

Eso que lo hace estar en la búsqueda permanente de configurarse así mismo porque se sabe un ser no terminado (ser devenido).

Eso que le impulsa a buscar y hallar un sentido a su vida y a la existencia.

Eso que le da la fuerza necesaria para tener una postura digna ante la vida (antagonismo psiconoético-actitud) aún de frente a la tragedia (condicionantes).

Eso que le permite encontrar un sentido a su sufrimiento y a su muerte (in-condicionado) ofreciéndolo para el servicio de alguien más (para el mundo-trascendencia).

Eso que le da la facultad de buscar y encontrar una manera creativa y libre de responder (responsabilidad) a lo que la vida nos depara (nos cuestiona).

Todo eso que enaltece y que tra-asciende al ser humano, sea cual sea la circunstancia. Eso es el espíritu.

Eso que convierte al homo-sapiens en homo-patiens, es decir al hombre en humano.

Con lo anterior y mi experiencia personal concluyo a apostar siempre a la esperanza. Aún encontrándose en la antesala de la muerte, ya que mientras esta no llegue, la vida sigue siendo vida y como tal apela a una respuesta, a un valor por ser realizado, que en este caso es aportar algo importante con eso que se está viviendo.

Dejar algo a través de lo que se está padeciendo al servicio de alguien. Encontrando así un sentido aún cuando está llegando la muerte. Tal como el legado que nos dejó en sus escritos, mi paciente y amado amigo Don Antonio y a quién debo el “honor” de este trabajo.

Frankl afirma,“no se trata de liberar a una persona de su enfermedad sino de conducirla a su verdad….no creemos que la misión de la psicoterapia (médico) sea capacitar al hombre para trabajar y para gozar: debe capacitarle también, en cierto modo, para sufrir”.

A través de esta investigación me encontré con temas que ameritan investigarse en el área médica con los recursos de la logoterapia. Propuestas imperantes, tales como:

  • “Los problemas emocionales que puede presentar el médico que se dedica al cuidado de estos pacientes”. Descritos por Casciato y Lowitz, presentes en el contenido de mi trabajo.

Necesidad urgente, observada por la medicina y no atendida. Situación que puede convertir a quienes nos dedicamos a esta noble y rica profesión en frustrada, llena de dolor, vacía y sin sentido que responde a la problemática actual del médico: adicción, depresión y agresión.

  • El tema del dolor y el sentido del sufrimiento desde la logoterapia para los médicos dedicados a medicina del dolor y cuidados paliativos, ofrecería mayores recursos para apoyar a sus homo-patiens, ya que actualmente éstos solo se apoyan en la tanatología.

Otras propuestas de investigación:

  • El sentido del amor en la relación entre un Yo-Tú a través de la historia del paciente podría adentrarnos a una mejor comprensión del modo en que el paciente maneja su sufrimiento y la actitud que asume frente a la enfermedad.

  • Otro tema observado y de gran interés sería la vivencia de la culpa en la historia de vida de la persona con cáncer y posiblemente su relación con el tema anterior.

Xochitl Liliana Meneses Sánchez

Médico cirujano, inmunología oncológica y logoterapeuta.

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http://www.logoterapiaperu.org/logoterapia.html (2014.02.20)

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