Las campañas del terror… de la Industria farmacéutica


Y hablando de tiempos de campaña, éstas también existen en materia de salud, en este caso hablaremos de las campañas publicitarias que se hacen para lanzar al mercado un medicamento nuevo que “dice ser prometedor”.

Pacientes, amigas, hermanas, madres, hijas, en sí toda mujer debemos ser muy críticas cuando se nos ofrece algo como una total verdad, sobre todo cuando de medios de comunicación se trata. Actualmente estamos sobre informados y las fuentes de donde proviene dicha información muchas veces no son las mejores, aunque así lo parezcan. Tal es el caso de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), tema del cual es necesario profundizar ya que muchas mujeres llegan “aterradas” al consultorio cuando de este pequeño “monstruo” se trata.

¿Porqué tanto pánico?

“Gracias” a la publicidad con la que se ha dado a conocer la vacuna, partiendo del terror que la gente tiene de padecer cáncer, es como se han impulsado y adquirido fuerza estas campañas de vacunación.

Se ha comunicado de manera distorsionada la verdadera información diciendo que es “la vacuna contra el cáncer” cervico-uterino cuando la verdad es que es una “vacuna contra algunos tipos de virus” de papiloma humano. Situación que en primera instancia marca una enorme diferencia.

Antes que nada debemos saber que para que se desarrolle un cáncer deben coincidir muchos factores al mismo tiempo, el cáncer es por tanto multifactorial, hasta el momento no se conoce una única causa que genere cáncer. El virus de papiloma humano es un factor entre otros tantos que deben hacerse presentes.

Se ha evidenciado que por sí solo el virus aún siendo un tipo de alto riesgo con una lesión de alto grado puede desaparecer en algunas (no todas) mujeres, aún sin tratamiento alguno, así como también se ha evidenciado que cánceres cervico-uterinos no presentan el virus de papiloma humano. ¿Porqué entonces decir que es la vacuna contra el cáncer?.

Es cierto que “algunos” tipos de virus de papiloma humano tienen un potencial de riesgo para generar cáncer cervico-uterino, pero que nuevamente insisto, necesitan de otros factores presentes al mismo tiempo en un medio favorable (cuerpo inmuno-deprimido).

También cabe señalar que las vacunas solo protegen para 2 tipos de virus de poco más de una docena existentes de alto riesgo, también cubren contra 2 tipos virales de 12 existentes que son los que ocasionan verrugas genitales (condilomas).

Con esto podemos ver que las vacunas solo puede garantizar una protección muy fraccionada de todos los virus involucrados en el potencial de riesgo, por lo que lógicamente NO ES UNA VACUNA CONTRA EL CÁNCER porque entonces si el cáncer se debe a estos virus, usted no estará protegida de tener un cáncer producido por uno de los 11 virus que no cubren las vacunas.

Un dato para no pasar por alto, tomado del Instituto Nacional del Cáncer el cual afirma que “la mayoría de las infecciones por VPH de alto riesgo no causan cáncer. Muchas infecciones por VPH desaparecen por sí mismas en 1 o 2 años. Sin embargo, las infecciones que duran muchos años aumentan el riesgo de una persona de presentar cáncer”.

Queridas mujeres, sean críticas, cuestionen, observen y reflexionen sobre la etapa materialista que nos está tocando vivir, en donde el capitalismo funciona con quienes consumen, recurriendo a cualquier estrategia para poder vender, aunque ésta sea causando terror y pánico. El miedo paraliza y no permite ver con objetividad.

Les dejo una de tantas interrogantes para reflexionar: unas vacunas tan caras que ¿regala el gobierno?; la industria farmacéutica ¿las dona al país? Y si no es así, entonces ¿quién las paga?. Un lema anti-ético observado: “Genera terror y seguro venderás incuestionablemente cualquier cosa”. La cara oculta de la poderosa industria farmacéutica.


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